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Tomado de:
http://www.glrbv.org.ve/Que%20es%20La%20Masoneria.htm
La masonería es una escuela
filosófica, ecléctica, impersonal y constructiva, como camino individual
hacia la verdad, como doctrina y factor de armonía y de progreso para
cada hombre, particularmente para la sociedad y el medio en que se
encuentra y desarrolla y para toda la humanidad.
La masonería tiene tres únicos principios: libertad, igualdad y
fraternidad. La forma concreta de entender y aplicar esos principios no
está marcada, y cada masón debe buscarla y realizarla personalmente.
Esta exigencia no es puesta en práctica mediante un examen o confesión
de un masón a otros, sino que se lleva adelante en la conciencia de cada
uno.
La masonería es una sociedad iniciática en la que se encuentran las
diferentes escuelas de pensamiento y concepciones de la vida. En primer
lugar, el carácter iniciático significa que el ingreso en masonería, el
paso a los diferentes grados y el trabajo masónico en general, obedece a
unos rituales o ceremonias precisas que tienen un significado simbólico.
El efecto, la vivencia de cada masón, será diferente ante la misma
ceremonia, y eso es precisamente lo que se pretende: que cada cual
reflexione y estudie según su estilo, aportando su versión para el
conocimiento de los demás. El carácter iniciático de las enseñanzas es
tan antiguo como la humanidad, y la masonería mantiene esas viejas
tradiciones.
La declaración de principios de la masonería señala, que la nuestra, "es
una institución universal, fundamentalmente filosófica, destinada a
trabajar por el advenimiento de la justicia, de la solidaridad y de la
paz en la humanidad".
El trabajo masónico tiene dos vertientes, una filosófico-simbólica y
otra social, ambas necesarias. Puede ser que un masón concreto prefiera
inclinarse más por un aspecto que por otro, pero cada cual es libre de
aportar los trabajos que prefiera.
La masonería está formada por hombres libres, que trabajan por su
perfeccionamiento espiritual, no es una secta ni es un partido político
y estima que las concepciones metafísicas son del dominio exclusivo de
la consciencia.
Al profano se le exige, para entrar en la masonería ser "libre y de
buenas costumbres". Esta vieja fórmula debe ser entendida como derecho y
deber al desarrollar las propias condiciones e ideas -sea cuales sean- y
ser coherente con uno mismo desarrollando esas condiciones e ideas de
forma tal que mejoren aquella parte del universo que le rodea, empezando
por él mismo. No se trata de guardar una moral determinada, sino de cada
uno. El masón puede, por supuesto, aceptar unos principios morales
establecidos, pero como ser libre, honrado y responsable, debe tener
fundamentados en su conciencia dichos principios, y nunca aceptarlos por
rutina o por presión social.
La masonería acepta los postulados de libertad, igualdad y fraternidad,
combate los privilegios y la intolerancia, mediante el estudio de la
ciencia, la investigación de la verdad, la práctica de la virtud y el
ejercicio de la filantropía, trabaja por la paz y la justicia, por el
progreso moral, intelectual y material del hombre y a través suyo, por
el de la sociedad.
La masonería es, a la luz de sus principios universales, un instituto de
perfeccionamiento ético al servicio del hombre y una institución
destinada a extender los valores de solidaridad y tolerancia, en una
sociedad que se debate entre la incertidumbre y la inestabilidad,
atrapada entre la pobreza y la corrupción, entre el fundamentalismo
étnico y religioso y las fuerzas de regímenes brutales y totalitarios.
En este principio de siglo, los problemas estremecen la consciencia de
los hombres libres, las economías están en crisis y los problemas
sociales y ecológicos amenazan con extender sus perfiles destructores,
mientras los hombres buscan desesperadamente la felicidad y el bienestar
que no llega.
El número de hombres que viven en sociedades libres ha disminuido,
aumenta la tendencia a violar los derechos humanos y el desempleo y la
pobreza, la corrupción y el terrorismo, crecen, comprometiendo la
estabilidad política de buena parte de la sociedad de hoy.
Cuando la sociedad ve esta confusión, cuando los grupos religiosos se
enfrentan despiadadamente y cuando las angustias del hombre crecen sin
ser atendidas, la masonería es o debe de ser, una esperanza, un sitio de
reflexión y un lugar de encuentro para los hombres de buena voluntad,
que buscan afanosamente la libertad y la justicia.
Podemos pasar revista a la interminable lista de personajes que han
dejado profunda huella en los escenarios sociales, humanistas,
filosóficos, científicos, técnicos: desde reyes hasta soldados, desde
maestros hasta filósofos, desde rudos obreros hasta encumbrados
estadistas, desde humildes picapedreros pre-medievales hasta
protagonistas de la era espacial, han recibido grandes influencias y han
dejado a su vez excepcionales contribuciones, que en ocasiones han
permanecido vigentes por generaciones y que a veces han desbordado el
ámbito de nuestra institución para esparcirse sobre toda la humanidad.
Como vemos, en masonería no caben dogmas, estando abierta a todas las
actitudes respetuosas con las formas de pensar ajenas.
En masonería existe una vieja fórmula que propugna no tratar de política
o religión, salvo para esclarecer a los demás. Esto significa que la
masonería es apartidista y que en ella no se pueden dar "consignas", no
se puede tratar de "imponer" ideas, sino "exponer" las mismas. Sería un
error considerar que la masonería es una organización en la que unas
conclusiones mayoritarias obligan a actuar social y políticamente a
todos, y mucho menos, en la directriz de una autoridad imponga un camino
a seguir. Esta forma de actuar sería antimasónica.
Sin embargo, nuestra historia y nuestro mundo están impregnados de
realizaciones de inspiración masónica. De ahí deducen los críticos de
nuestra organización su peso político y su papel como fuente de
directrices concretas. Lo que ha ocurrido, lo que ocurre, es que los
hombres y mujeres que trabajan con los ideales de libertad, igualdad y
fraternidad, llevan, cada uno de una forma libre e individual, esas
actitudes y principios a su mundo familiar, social, político, laboral,
etcétera. Lo hacen en la forma en que voluntariamente deseen, y con los
aspectos concretos que en conciencia decidan. Si, por ejemplo, la
fraternidad universal es un principio masónico, no será extraño que la
mayoría de los masones se hayan encontrado en primera fila de la
constitución de organismos internacionales, de la unidad europea,
etcétera. El masón es un ser humano comprometido, las más de las veces,
en un proyecto político, social, intelectual, filosófico, etcétera,
porque debe ser un ser consciente y responsable al que no le dejan
indiferente los demás.
La masonería no es una religión, pero trabajamos en un templo físico,
donde llevamos a cabo nuestros rituales, para fabricar un templo
simbólico, que es el templo de nuestra personalidad.
Un templo es algo consagrado principalmente por la reverencia, el
respeto y la disposición que personalmente ponemos al asistir a él.
El masón, por el solo hecho de serlo, está obligado a velar por la
integridad de su patria, a obedecer las leyes del país donde viva, a
consagrar la inviolabilidad de la vida y a combatir la tiranía y el
fanatismo en todas sus formas.
La masonería es una institución iniciática, lo que implica que
ineludiblemente, quien ingresa a ella debe pasar por una iniciación,
proceso este que tiene por finalidad, llevar al subconsciente lo que a
la razón le es difícil interpretar y que consiste en una serie de
pruebas y rituales simbólicos.
En la institución se trata de que cada estudiante alcance a plenitud, el
conceptualizar la libertad máxima, el libre albedrío, con todo lo que
ello implica, el tener libertad implica necesariamente, tener
responsabilidad por sus acciones, por el cumplimiento de sus compromisos
y por alcanzar sus propias metas, libertad y responsabilidad por los
actos que aquella inspire.
En lo exotérico, el objetivo básico, es tener la capacidad de adaptar la
propia potencialidad, a lo que la sociedad requiere para conducirla a
unas mejores condiciones, en pos de las marcas señeras de "libertad,
igualdad y fraternidad".
En lo esotérico, la idea es reintegrar la condición del ser humano a su
estado primordial, en el que formaba parte intrínseca del principio
eterno del universo.
Todo lo que se puede obtener de esta institución está en proporción
directa con el esfuerzo invertido en el estudio, con la perseverancia
manifestada tras los objetivos y con la Asunción del compromiso
contraído.
"la masonería es una actividad emprendida por hombres íntimamente unidos
que, empleando formas simbólicas sacadas principalmente del oficio de
albañil y de la arquitectura, trabajan por el bienestar de la humanidad,
esforzándose por mejorarse a sí mismos y mejorar a los demás con objeto
de construir una liga universal de la humanidad, de la cual creen ser
actualmente una pequeña representación "
tal es la masonería, que une todos estos elevados intereses y aporta a
su servicio una gran fraternidad de hombres libres y abnegados,
constituida sobre los cimientos de la fe espiritual y del idealismo
moral, cuya misión es hacer amigos a los hombres, refinar y exaltar sus
vidas, intensificar su fe y purificar sus sueños, para que rindan
homenaje a la verdad, a la belleza, a la justicia y al carácter.
Su esencia, es la filantropía o sea, la cualidad humana y humanística
que se distingue por el amor a los semejantes y por las obras en bien de
la comunidad.
Su objeto, la investigación de la verdad, tanto la verdad científica y
positiva como la verdad trascendental.
Igualmente tiene como objeto, el estudio y práctica de la moral en su
acepción más amplia y muy especialmente, la moral laica.
De la misma manera la solidaridad entre los congéneres, el mejoramiento
espiritual y material de la humanidad y el perfeccionamiento individual
y social del hombre.
La masonería tiene como principios, la tolerancia mutua, el respeto de
los demás y de sí mismo y la libertad absoluta de conciencia.
El sistema de diferentes grados dentro de la masonería, que llegan al
33º en el rito escocés antiguo y aceptado, también utilizado por "el
derecho humano" no desmiente la igualdad de los masones. En el sentido
iniciático ya descrito, se considera que el acceso a nuevas capacidades
de reflexión y actitud masónica debe ser marcado por el paso a un nuevo
grado, marcado por un ritual especifico. El grado superior tiene nuevos
derechos, pero también y sobre todo nuevos deberes, dentro del trabajo
masónico. De esta forma, se avanza gradualmente en el conocimiento
simbólico y filosófico. Pero no hay que olvidar que la iniciación es
obra de la vida entera, y que todo francmasón continúa siendo,
simbólicamente, un aprendiz, abierto a todo y a todos.
El funcionamiento interno de la masonería es democrático, como lo fue
durante siglos, aún antes de que la democracia llegara a la vida
política. El sufragio libre y secreto se aplica en las elecciones
anuales para todos los cargos, en la admisión de nuevos masones, en los
congresos generales de cada obediencia, en la toma de decisión sobre
cuestiones administrativas, etcétera. Cada masón conoce sus derechos y
deberes por la constitución, estatutos y reglamentos de su obediencia,
federación o jurisdicción, o logia.
Lo que la masonería ofrece al individuo está condicionado, en forma
directamente proporcional a lo que invierta en esfuerzo de estudio y
aprendizaje.
La masonería es una sociedad fraternal que está basada en doctrinas
morales y espirituales.
Las doctrinas morales son el amor fraternal, la ayuda mutua, la verdad
sobre todo, la práctica de las virtudes: temperancia, fortaleza,
prudencia y justicia, su doctrina espiritual se fundamenta en la
convicción de sus miembros en la existencia de un ser supremo y en la
inmortalidad del alma.
La masonería es también una organización formativa, educativa,
benevolente, social, tolerante y filantrópica.
Es formativa, porque persigue los propósitos de formar el carácter moral
de sus miembros y enfatiza la búsqueda de la armonía con el universo
interior y el orden en la vida personal, el desarrollo de la consciencia
y el estado que ésta genera.
Emplea el convincente método de la deducción y no de la inducción,
basándose en simbolismos y alegorías y en la práctica de rituales y
ceremonias para comunicar milenarios conceptos de orden y verdad a sus
miembros y les invita a practicarlos cotidianamente para elevar su
condición humana.
Es educativa porque enseña, medianamente ceremonias y rituales, sus
preceptos de moralidad y fraternidad basados en las enseñanzas del libro
de la ley.
Enfatiza la obligación de sus miembros de interesarse por el mundo que
los rodea, por descubrir su relación con el universo interior, por
desarrollar sus habilidades intelectuales, por ser justos, por seguir
los preceptos de su consciencia, por ejercitar al auto control de sus
actos, por ser perseverantes, honestos y sinceros.
Las logias masónicas, sus templos, sus sesiones de trabajo y el estudio
en sus bibliotecas son elementos sustanciales de esta tarea educativa.
Es benevolente, porque no tiene fines de lucro, establece para sus
miembros la obligación de interesarse, sin egoísmos, en la solución de
los problemas de los demás, especialmente de sus miembros necesitados.
Es tolerante, porque aun cuando exige la creencia en un ser supremo,
origen de la existencia de todo lo creado, al cual se dedican todos sus
actos y ceremonias, la masonería no apoya ni predica ningún credo o
teología, invita a sus miembros a que practiquen sus creencias sin dogma
ni prejuicio.
Cada logia tiene un altar en su templo y durante sus trabajos, sobre
este descansa el libro de la ley, que en nuestro país es generalmente la
sagrada Biblia.
La masonería es filantrópica, aun cuando no hace pública esta actividad.
Esto no se realiza como sociedad de beneficencia, sino como una
actividad de conciencia en toda la extensión de su significado.
Qué gran sensación el ser parte de una filosofía y un modo de vida en el
que cada hombre, al ingresar como masón a la orden, llega a comprender
que nunca debe estar conforme con lo que es, en el que por convicción
interior dedica su tiempo a perseverar, buscando el desarrollo de su
consciencia y evalúa a su condición como ser humano, asumiendo sus
responsabilidades ante el ser supremo, ante sus semejantes y ante sí
mismo.
La satisfacción de tan elevados ideales solo se encuentra en la
masonería, ahí se encuentra la síntesis de la vida, nada escapa a ella.
Es la única institución que ha podido vivir a través de los siglos, de
las pasiones y de las tragedias humanas, desde que el hombre comenzó su
existencia inteligente en el mundo.
El papel de la masonería en el mundo sigue siendo el mismo, sus
objetivos no han cambiado, pero sí pueden y deben cambiar los medios que
utiliza para alcanzarlos.
La masonería sigue siendo actual, puede y debe cumplir una función
insustituible en la sociedad contemporánea, promoviendo la tolerancia,
la educación, la libertad de conciencia y todos los derechos humanos
proclamados por nuestros antepasados masones.
Tenemos la esperanza de un futuro promisorio, si sólo sabremos
afrontarlo con decisión, con esfuerzo, con el espíritu en alto, con
responsabilidad, conscientes que somos los hijos de la luz y que las
fuerzas oscuras de la ignorancia, la ambición y la envidia jamás, jamás
podrán extinguir la llama eterna de la verdad.
Por todos los conceptos aquí vertidos, porque nos identificamos con
ellos, estamos orgullosos de ser masones.
Entonces y resumiendo, ¿por qué somos masones? ¿Que buscamos en la
masonería? En una palabra queremos ser felices, queremos una felicidad
que sea la retribución de haber cumplido con nuestro deber en lo
esotérico y en lo exotérico, queremos que nuestros hijos tengan la
posibilidad de ser felices y que puedan conseguir personas adecuadas con
quien compartir la felicidad.
Confiamos haber aclarado dudas, confusiones o puntos oscuros. No
pretendemos con ello otra cosa que ser más conocidos en nuestros
objetivos y formas de trabajar. Para terminar, te recordamos algo que
con frecuencia se dice en masonería: hay muchos masones sin mandil; es
decir, personas que nunca han ingresado en una logia, pero cuyos
principios y actuaciones extienden día a día ese mundo más fraternal,
más justo, más tolerante y más libre que también nosotros perseguimos.
En resumen, el templo que pretendemos construir está siempre inacabado,
y cada generación de masones aporta una piedra más a la obra común,
adecuada a su época y su marco geográfico. |
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