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Hacia el año
de 1869, existían en el Or.’. de La Paz varios HH.’. MM.’., procedentes de
diferentes OOr.’., los cuales, una vez identificados entre sí, y sintiéndose aislados
masónicamente, decidieron organizarse para trabajar en Log.’. Estos HH.’. fueron: Santiago Viosca, Carlos
Kraft, Jorge E. Moreto, Francisco T. Teclaw, Mateo Mersich, Enrique Walter y
Félix Martínez; de estos siete hermanos, los primeros seis procedían de
diversas LLog.’. de los EE.UU., y el H.’. Martínez del Gr.’. Or.’. del Valle
de México.
No fue sino
hasta el mes de febrero del año de 1871 que llegó a este Or.’. el Il.’. H.’.
Eugenio Chavero, con amplias facultades por parte del Sup.’. Cons.’. de
México para crear LLog.’. en los OOr.’. de Mazatlán, Guaymas y La Paz. El
H.’. Chavero inspeccionó los TTrab.’. de esos 18 meses, encontrándolos a
plomo, con fiel apego a las Leyes MMas.’. y a los VV.’.UU.’. y CC.’., con
iniciaciones realizadas y regularidad dentro de lo posible; por lo cual y en
uso de sus FFac.’., concedió la Carta Disp.’. el 12 de febrero de ese año de
1871.
Por fin, y
gracias en gran parte a las instancias del V.’. H.’. Chavero, el Sup.’.
Cons.’. de México expidió la Carta Pat.’., con fecha 5 de marzo de 1871, asignándole
a nuestra Log.’. el No. 30. El H.’. Chavero continuó laborando en este
Taller, con grandes bríos y entusiasmo. Se realizaron los TTrab.’. RReg.’.,
se expidieron los RRegl.’., se instituyó una caja de ahorros Mas: . y aún se
llegó a elaborar el proyecto para fundar un hospital para la atención de los
ciudadanos de La Paz, proyecto que, como veremos, no se realizó por haberse
empeñado los HH.’. en otras empresas más en conexión con su vida mas.’.
Por su celo
mas.’., empeñoso y diligente, por la exactitud al remitir su documentación y
sus pagos de derechos, e pesar de la lejanía, el Sup.’. Cons.’. de México
expidió, a principios del año de 1873, el Bal.’. No. 106, que aún se conserva
en Log.’., declarándola I1.’. y Dig.’. títulos que desde entonces, y aunados
al de Cent.’. de estos tiempos --modernos, ha sabido llevar con todo decoro y
propiedad nuestra Madre Logia. Otras prerrogativas le fueron concedidas a
nuestra Log.’. en ese mismo año del 73, tales como la de poder iniciar a un
numero determinado de profanos sin pago de derechos al Sup.’. Cons.’., el
otorgamiento de GGr.’. SSup.’. a HH.’. distinguidos, y la autorización para
constituir un Sob.’. Capit.’. R.’.C.’., el cual se creo en ese mismo año y
llevó el nombre de “James Loch; No. 8. (En beneficio de mis HH.’. menores
debo aclarar que los GGr.’. Azules y los FFilos.’. se encontraban bajo un
mismo mando jurisdiccional, a nivel de los AAlt.’.CC.’.. Además, los HH.’. de
nuestra Medre Log.’. fundaron, en ese mismo año, un periódico Mas.’. que
llevó por nombre "Tenoch"; mismo que se publicó regularmente
durante varios años, bajo la dirección de los HH.’. Chavero y Luis Mendoza.
Entre la
intensa actividad desplegada por nuestros Fundadores, en ese fructífero año
de 1873, figuraba el proyecto de construir su Temp.’. material, ya que
trabajaban en locales rentados e inadecuados. En Ten.’. ocurrida a mediados
de agosto de ese año de 1873, se aprobó formalmente dicha construcción,
echándose desde luego los HH.’. a cuestas la ímproba tarea de allegarse
fondos económicos para la obra. Una gran ayuda para nuestros luchadores
0Ob.’. fue la donación del terreno, que hiciera el V.’.H.’. Santiago Viosca,
mismo terreno del que ahora disfrutamos las actuales generaciones.
Con algunos
fondos reunidos, y contando ya con el terreno, se procedió a colocar la
Piedra Fundamental, lo cual aconteció el día 18 de octubre de 1873, siguiendo
escrupulosamente el Rit.’. que es de nosotros conocido. Le concurrencia a
este acto fue numerosa, según lo consignado en el manuscrito de referencia,
con lo más selecto de la sociedad paceña, y personas foráneas, entre las que
destacaban buena parte de la oficialidad del barco de guerra americano, que
se encontraba de visita, surto en el puerto, de Pichilingue. El H.’. Chavero
fue nombrado Insp.’. de la obra, y los HH.’. Viosca, Mendoza a Hidalgo
Intendentes de la misma. El sitio se adecuó con une amplia sombra, y al decir
del cronista “se pusieron vistosos adornos y composturas, que daban agradable
aspecto”; el H.’. Juan J. Valadés fue el Orad.’., y después de su Pl.’. de
Arq.’. se leyó lo pertinente del Acta de la Ten.’. en la cua1 se acordó le
erección del Temp.’.. La Piedra Fund.’. fue una P.’.C.’. de P.’. y se colocó
en el Or.’. astronómico de la construcción, junto con una copia de la Pl.’.
de Arq.’. del Orad.’., una copia del Acta mencionada y una medalla alegórica
junto con un ejemplar de la Constitución.
Los TTrab.’.
mas.’. continuaron sin interrupción y con toda fuerza y vigor, con la característica
diligencia y el conocido celo Mas.’. de los HH.’. No así los trabajos de la
obra material, que tropezaron con el siempre actual, omnipresente, problema
de los recursos económicos, llegando al fin, y a pesar de todos sus
esfuerzos, a suspender dichos trabajos de construcción por algunos meses; fue
entonces que un H.’., Jesús Mendoza, ofreció a la Log.’. financiar le obra
hasta su terminación, sin ningún lucro ni interés, lo cual fue de inmediato
aceptado por los HH.’., continuándose los trabajos hasta concluir la obra,
habiendo erogado el V.’.H.’. Mendoza la cantidad de $36,334.00.
Así, el día
24 de junio, So1sticio de Verano y de San Juan, del año de 1874 de la E.’.
V.’., correspondientes al mes de Thamur del año 5,634 de la V.’.L.’., fue consagrado
el Templo con toda pompa y esplendor, y con fiel apego el ceremonial que nos
señalan nuestros VV.’.UU: y CC.’., que son de nosotros conocidos. El
documento hológrafo ya citado, fuente de esta modesta aportación, consigna
fiel y exactamente el programa que fue llevado a cabo en esa ocasión, y que
yo no reproduzco, en obsequio a la brevedad, ya vulnerada por la extensión de
este Trab.’.. Pero sí es fácilmente imaginable el regocijo de los denodados
HH.’., que al fin veían coronados sus esfuerzos y sus afanes.
Mas, como los
líquidos que hay que apurar, no todo era dulzura en aquellos tiempos.
Hablábamos ya del marco histórico en que se desenvolvía la vida del México
posterior al imperio de Maximiliano: odio y rencor entre los partidos liberal
y el conservador, que no se resignaba a la derrota, y sí en cambio se
soliviantaba con la muerte de Juárez, el de Guelatao, acaecida poco tiempo
antes de estos hechos que describo, o sea en 1872.
Y en abril de
1875 llega a la ciudad de La Paz un desecho conservador del roto sueño de los
enajenados imperialistas adoradores de los Habsburgo. Se trataba del cura
Ramón Moreno, fanático e intransigente como pocos, hábil sofista aherrojador
de conciencias y furibundo atizador del fanatismo y le violencia. Desde su primera
intervención en el púlpito arremetió contra la Mas.’. y los mmas.’.,
anatematizándolos y recordando a sus fieles, (que de ninguna manera eran “Los
Fieles Obreros de la Baja California”) la Bula papal mediante la cual
nuestros HH.’. estaban excomulgados, prohibiendo toda relación con ellos, aun
la marital. Ante tan injustificados ataques, los HH.’. guardaron prudente
silencio; mas cuando el obispo, pues este cura era nada menos que el obispo
de Baja California, arreció sus ataques valiéndose del púlpito y del
confesionario, tratando de dividir hogares y provocar hogueras
inquisitoriales, los HH.’. lanzaron entonces un periódico de réplica, llamado
“La Voz del Pueblo”, con el cual, mediante la razón y el pensamiento,
empezaron a contestar los ataques del señor obispo. La reacción de éste no se
hizo esperar, llegando a pedir a su grey que utilizaran la violencia para
deshacerse “cristianamente” de los masones; empezaron entonces a apedrear el
Templo Mas.’. grupos de infelices fanatizados, los cuales después, armados,
llegaron a rodear el lugar durante las TTen.’., amenazando con incendiar el
Templo; los HH.’. no contaban entonces con el apoyo de las autoridades
civiles, ya que estaban, según se asienta en el manuscrito de referencia, en
connivencia con el digno discípulo de Torquemada. A tal grado llegó el furor
del cura Moreno que una noche, durante la Ten.’., más frenético que de
costumbre por un artículo urticante que los HH.’. publicaron en su periódico,
embistió, como toro bravo con banderillas de fuego, llamando desaforada y
profanamente a las puertas del Templo; los HH.’. suspendieron los TTrab.’. y
abrieron la puerta, y desde ahí el buen cura lanzó un sonoro Vade retro
Satanás, repitiendo los anatemas de excomunión y amenazando a los HH.’. con
el fuego del cielo y el azufre del infierno. Todos estos lamentables hechos,
bordearon la orilla de la tragedia, y hubieran sin duda enlutado muchos
hogares paceños si los HH.’. no hubieran guardado su compostura y ecuanimidad
con una dignidad verdaderamente masónica. Lejos de disminuir el número de los
HH.’., lo acrecentaron con mas iniciaciones, y la puntualidad y la asistencia
a los TTrab.’. fueron entonces mejores que nunca; los HH.’. tenían que acudir
armados a las TTen.’., y además montaban todas las noches una guardia de tres
de ellos, para cuidar que el eminente obispo Moreno no fuera a dar libertad a
sus entusiasmos piromaníacos convirtiendo el hermoso Templo en una nueva
hoguera inquisitorial.
Al fin,
cansados los HH.’. de todos los atropellos del cure Moreno, hicieron del
conocimiento del Sup.’. Cons.’. de México ese estado de cosas, y la respuesta
de aquél Alto Cuerpo llegó en la persona del Il.’. H.’. Miranda y Castro,
quien además de venir con amplios poderes por parte del Sup.’. Cons.’. para
dirimir la cuestión, venía también como Comandante de le Guarnición de la
Plaza, pues además de masón connotado, el H.’. Miranda y Castro era también
militar de alta graduación. No por ello se arredró nuestro personaje
clerical, sino por el contrario, enfiló sus baterías contra el nuevo
Comandante Militar, quien guardó silencio. Hasta que un domingo el cura
exhortó a su grey a desconocer las Leyes de Reforme, y é1 en persona, con su
ropa talar, salió a la calle en franco desafío; esto era todo lo que esperaba
el H.’. Miranda: con una fuerte escolta salió al encuentro del obispo, y al
quedar frente a frente, como éste empezara a vociferar sus anatemas, el H.’.
Miranda, cumpliendo fielmente con la dualidad de sus funciones, masónicas y
militares, puso a nuestro buen cura “de pié y al orden” mediante el saludable
y expedito sistema de aplicarle tres cintarazos con el plano de su espada, e
invitándolo a embarcarse en el primer bajel que zarpara de las costas
bajacalifornianas, cosa que nuestro buen pastor de almas realizó con
asombrosa prontitud y humildad. Esto ocurrió a mediados del año da 1876,
pudiendo al fin los HH.’. quedar contentos y satisf.’.
Como una
reacción opuesta a las tensiones vividas en los años de 1875 y 1876, lo que
restaba del año de 1876 y el de 1877 fueron muy difíciles, tanto en lo
económico como en los TTrab.’. Hubo necesidad de solicitar dispensa del pago
de derechos al Sup.’. Cons.’. y las TTen.’. se vieron muy pobres en
asistencia, y poco a poco dejaron de celebrarse llegando a transcurrir largos
meses sin celebrar una sola Ten.’., al grado que se pensó seriamente en tomar
la medida de abatir CCol.’.
Sin embargo,
en 1878, toma el Mall.’. el H.’. Tapia, quien desplegó intensa actividad,
infundiendo nuevos bríos en los HH.’. y elevando la asistencia y normalizando
la frecuencia de las TTen.’.; con el concurso del H.’. Lorenzo Rosas se
reorganizó la secretaría, ordenando el archivo y dejando la documentación al
corriente; se solicitó nueva dispensa de pego al Sup.’. Cons.’., misma que
fue concedida, y con este nuevo respiro se continuó pagando le deuda que la
construcción del Templo dejara; y el apremio era mayor, toda vez que el
V.’.H.’. Mendoza, que facilitó esa suma, había ya pasado a ocupar su Col.’.
en el Et.’. Or.’. Por fin, en 1880, bajo la Ven.’. del H.’. Viosca, se le
reintegraron a la señora viuda del H.’. Mendoza la totalidad de los $36,334.00
adeudados, y ella, con un gesto que mucho le honró, donó de esa suma $361,283.93
para mejorar el Tall.’. Con ello, el H.’. Viosca adquirió en el Or.’. de San
Francisco, Cal., E.U., ajuares y hherram.’. para el Templo.
Con esta
síntesis de las 25 hojas tamaño oficio del manuscrito, se resume la parte
medular de las actividades de la Il.’. Dig.’. y Cent.’. Log.’. Simb.’. Mas.’.
“LOS FIELES OBREROS DE LA BAJA CALIFORNIA” No. 30, ahora No. 189. Como se ve,
la fecha de su fundación fue el 18 de octubre de 1869, y por acuerdo
posterior, esta fecha se hizo coincidir, muy cuerdamente, con el equinoccio
de otoño, que unos cuantos días son nada en el desfile de un tiempo
centenario. Su número original fue el 30 que posteriormente se cambio al 189
cuando se reorganizó la Gr.’. Log.’. del Valle de México, a cuya obediencia
pertenecía nuestra Madre Log.’. |
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