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Pueblo de México
Único y verdadero Soberano del país.
C. Felipe Calderón Hinojosa
Presidente Constitucional de México
C. Narciso Agúndez Montaño
Gobernador Constitucional del Estado de B.C.S.
C. Víctor Manuel Castro Cosio
Presidente Municipal de La Paz.
V.'.H.'. Luis Ángel González Rubio Rivera
MR.'.G.'.M.'. de la M.'.R.'.G.'.L.'. de B.C.S.
Il.'. y Pod.'.H.'. Alfredo Pérez Caballero
Del.'.Prov.'. del Sup.'.Con.'. de México
V.'.H.'. José Isidro Isais Villanueva
Ven.'.Maes.'. de la I.'.D.'. y C.'.R.'.L.'.S.'.
“Los Fieles Obreros de la Baja California”, No.189
Autoridades civiles y militares
Damas, caballeros, jóvenes
QQ.'.HH.'. todos
“Que el enemigo nos venza y nos robe, si
tal es nuestro destino; pero nosotros no debemos legalizar ese
atentado, entregándole voluntariamente lo que nos exige por la
fuerza. Si la Francia, los Estados Unidos o cualquiera otra
nación se apodera de algún punto de nuestro territorio, y por
nuestra debilidad no podemos arrojarlo de él, dejemos siquiera
vivo nuestro derecho para que las generaciones que nos sucedan
lo recobren. Malo sería dejarnos desarmar por una fuerza
superior pero sería pésimo desarmar a nuestros hijos privándolos
de un buen derecho, que más valientes, más patriotas y sufridos
que nosotros lo harían valer y sabrían reivindicarlo algún día.”
Benito Juárez en una carta dirigida a Matías Romero en Enero de
1865.
Día a día vemos como nuestras tierras, las
mejores, las que colindan con litorales y cuerpos de agua, han
sido enajenadas por extranjeros gracias a argucias impuestas por
malos mexicanos en los tres poderes de la nación y los estados,
y a la mirada tibia y displicente de un pueblo embrutecido por
la mercadotecnia y esclavizado por una sociedad de consumo
importada allende la frontera norte. Es vergonzoso ver a
aquellos hombres instruidos, mudos cómplices unos y activos
vende-patria otros, participando del robo más grande de la
historia de nuestro país. Juzgamos y condenamos a un Antonio
López de Santa Anna cuando nosotros no somos mejores, él al
menos libró algunas batallas. Basta hermanos mexicanos, no
debemos tolerar más aquello que Juárez defendió con bravura,
nuestro México, nuestra soberanía y nuestro honor.
Es tiempo ya de que honremos a Juárez
poniendo coto al vergonzante atropello de autoridades y
extranjeros que están despojando a los mexicanos de su tierra y
sus recursos naturales. Los litorales, los cuerpos de agua dulce,
el petróleo, los minerales y el producto del campo son de los
mexicanos y para los mexicanos. Somos un país rico en recursos y
gente y no necesitamos ser una ridícula comparsa del
neoliberalismo y la globalización que han intentado, y casi
logran, arrancar la identidad nacional de nuestros conciudadanos.
El hambre y la ignorancia, tan usadas por los traidores a la
patria para justificar su enajenación, han sido promovidos por
los grandes intereses apátridas y transnacionales que ven en un
pueblo inculto y hambriento una presa fácil de explotar y
someter para su propio beneficio. Han sido el hambre de poder y
la pobreza de espíritu de unos pocos las verdaderas miserias que
han subyugado a nuestro pueblo.
Mis palabras no deberán ser
malinterpretadas, los liberales respetamos al extranjero y al
viajero pues su posición los hace sagrados para nosotros pero de
ninguna manera debemos ser tolerantes con los cobardes traidores
que arteramente abusan de nuestra hospitalidad pretendiendo
despojarnos del patrimonio de nuestros hijos. Deberemos ser como
Juárez quien cumpliendo con “sus principios y juramentos
llamados a sostener la integridad nacional, su soberanía y su
independencia”, según sus propias palabras, se mantuvo firme en
la aplicación del castigo que la Ley del 25 de Enero de 1862
imponía a todo aquel enemigo de la república y a quienes
hubieran ayudado a los franceses, ¡la muerte!, fusilando a
Maximiliano, su hermano, en el cerro de Las Campanas. ¿Qué los
mexicanos de hoy no seremos capaces de cumplir con nuestro deber
para con la patria hasta la última consecuencia.'. ¿Acaso Juárez
en su última morada tendrá que avergonzarse de sus compatriotas
del siglo XXI.'.
¡Mexicanos! El Coloso de Guelatao escribió en una carta dirigida
a Maximiliano en Agosto de 1864: “Al hombre le es dado a veces
atacar los derechos de otro, apoderarse de sus propiedades,
amenazar las vidas de los que se atreven a defender su
nacionalidad, hacer aparecer las más esclarecidas virtudes como
crímenes y hacer resplandecer sus vicios como virtudes. Pero hay
una cosa que está fuera del alcance de los falsos y perversos, y
esta es la sentencia tremenda de la historia. Ella nos juzgará.”
J. Aurelio Martínez S.
Orador Oficial
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