Discurso de Conmemoración del
Natalicio del Benemérito de América
Don Benito Pablo Juárez García

21 de marzo de 2008, Or.'. de La Paz, Baja California Sur

 
 

 
 

Pueblo de México
Único y verdadero Soberano del país.
C. Felipe Calderón Hinojosa
Presidente Constitucional de México
C. Narciso Agúndez Montaño
Gobernador Constitucional del Estado de B.C.S.
C. Víctor Manuel Castro Cosio
Presidente Municipal de La Paz.
V.'.H.'. Luis Ángel González Rubio Rivera
MR.'.G.'.M.'. de la M.'.R.'.G.'.L.'. de B.C.S.
Il.'. y Pod.'.H.'. Alfredo Pérez Caballero
Del.'.Prov.'. del Sup.'.Con.'. de México
V.'.H.'. José Isidro Isais Villanueva
Ven.'.Maes.'. de la I.'.D.'. y C.'.R.'.L.'.S.'.
“Los Fieles Obreros de la Baja California”, No.189
Autoridades civiles y militares
Damas, caballeros, jóvenes
QQ.'.HH.'. todos

“Que el enemigo nos venza y nos robe, si tal es nuestro destino; pero nosotros no debemos legalizar ese atentado, entregándole voluntariamente lo que nos exige por la fuerza. Si la Francia, los Estados Unidos o cualquiera otra nación se apodera de algún punto de nuestro territorio, y por nuestra debilidad no podemos arrojarlo de él, dejemos siquiera vivo nuestro derecho para que las generaciones que nos sucedan lo recobren. Malo sería dejarnos desarmar por una fuerza superior pero sería pésimo desarmar a nuestros hijos privándolos de un buen derecho, que más valientes, más patriotas y sufridos que nosotros lo harían valer y sabrían reivindicarlo algún día.” Benito Juárez en una carta dirigida a Matías Romero en Enero de 1865.

Día a día vemos como nuestras tierras, las mejores, las que colindan con litorales y cuerpos de agua, han sido enajenadas por extranjeros gracias a argucias impuestas por malos mexicanos en los tres poderes de la nación y los estados, y a la mirada tibia y displicente de un pueblo embrutecido por la mercadotecnia y esclavizado por una sociedad de consumo importada allende la frontera norte. Es vergonzoso ver a aquellos hombres instruidos, mudos cómplices unos y activos vende-patria otros, participando del robo más grande de la historia de nuestro país. Juzgamos y condenamos a un Antonio López de Santa Anna cuando nosotros no somos mejores, él al menos libró algunas batallas. Basta hermanos mexicanos, no debemos tolerar más aquello que Juárez defendió con bravura, nuestro México, nuestra soberanía y nuestro honor.

Es tiempo ya de que honremos a Juárez poniendo coto al vergonzante atropello de autoridades y extranjeros que están despojando a los mexicanos de su tierra y sus recursos naturales. Los litorales, los cuerpos de agua dulce, el petróleo, los minerales y el producto del campo son de los mexicanos y para los mexicanos. Somos un país rico en recursos y gente y no necesitamos ser una ridícula comparsa del neoliberalismo y la globalización que han intentado, y casi logran, arrancar la identidad nacional de nuestros conciudadanos. El hambre y la ignorancia, tan usadas por los traidores a la patria para justificar su enajenación, han sido promovidos por los grandes intereses apátridas y transnacionales que ven en un pueblo inculto y hambriento una presa fácil de explotar y someter para su propio beneficio. Han sido el hambre de poder y la pobreza de espíritu de unos pocos las verdaderas miserias que han subyugado a nuestro pueblo.

Mis palabras no deberán ser malinterpretadas, los liberales respetamos al extranjero y al viajero pues su posición los hace sagrados para nosotros pero de ninguna manera debemos ser tolerantes con los cobardes traidores que arteramente abusan de nuestra hospitalidad pretendiendo despojarnos del patrimonio de nuestros hijos. Deberemos ser como Juárez quien cumpliendo con “sus principios y juramentos llamados a sostener la integridad nacional, su soberanía y su independencia”, según sus propias palabras, se mantuvo firme en la aplicación del castigo que la Ley del 25 de Enero de 1862 imponía a todo aquel enemigo de la república y a quienes hubieran ayudado a los franceses, ¡la muerte!, fusilando a Maximiliano, su hermano, en el cerro de Las Campanas. ¿Qué los mexicanos de hoy no seremos capaces de cumplir con nuestro deber para con la patria hasta la última consecuencia.'. ¿Acaso Juárez en su última morada tendrá que avergonzarse de sus compatriotas del siglo XXI.'.
¡Mexicanos! El Coloso de Guelatao escribió en una carta dirigida a Maximiliano en Agosto de 1864: “Al hombre le es dado a veces atacar los derechos de otro, apoderarse de sus propiedades, amenazar las vidas de los que se atreven a defender su nacionalidad, hacer aparecer las más esclarecidas virtudes como crímenes y hacer resplandecer sus vicios como virtudes. Pero hay una cosa que está fuera del alcance de los falsos y perversos, y esta es la sentencia tremenda de la historia. Ella nos juzgará.”
 

J. Aurelio Martínez S.
Orador Oficial

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