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El 18 de febrero, Huerta le dijo a Madero: "Prometo a usted,
señor presidente, que mañana todo habrá terminado."
Huerta cumplió su palabra al ser parte activa del complot en contra
del gobierno de Madero
Al ser copartícipe del complot, Huerta propició no sólo la detención
del presidente y del vicepresidente, sino también de sus asesinatos
La aprehensión de Madero y Pino Suárez fue llevada a cabo por ele
general Aureliano Blanquet, en el Palacio Nacional
Tomando del brazo al presidente, el general Blanquet le indicó: "Es
usted mi prisionero", a lo que Madero respondió: "Es usted un
traidor"
El texto de la renuncia arrancada por la fuerza a Madero y a Pino
Suárez, dice lo siguiente:
"Ciudadanos secretarios de la Honorable Cámara de Diputados: En
vista de los acontecimientos que se han desarrollado de ayer acá en
la nación, y para mayor tranquilidad de ella, hacemos formal
renuncia de nuestros cargos de presidente y de vicepresidente,
respectivamente, para los que fuimos elegidos. Protestamos lo
necesario. México, 19 de febrero de 1913. Francisco I. Madero. José
María Pino Suárez."
El embajador norteamericano Henry Lane Wilson, se expresaba sin
ningún miramiento de Madero diciendo que éste estaba loco y que por
lo tanto debería estar en un manicomio
Cuando el embajador Wilson informó a los ministros extranjeros que
el nuevo gobierno de México, le solicitaba la aprobación del
Ministerio a designar, el embajador de Cuba hizo el siguiente
comentario: "Nosotros, no creo que debamos rechazar ni aprobar nada,
sino simplemente tomar nota de lo que nos comunica y transmitirlo a
nuestros gobiernos."
La señora Sara Pérez de Madero intentó infructuosamente
entrevistarse con Huerta tratando de salvar a su esposo
El 20 de febrero de 1913, la señora Madero logró una entrevista con
el embajador norteamericano en la que se registró, en términos
generales, el siguiente diálogo:
"-Muy bien, señora. ¿Y qué es lo que usted quiere que yo haga
-Quiero que usted emplee su influencia para salvar la vida de mi
esposo y demás prisioneros.
-Esa es una responsabilidad que no puedo echarme ni en mi nombre ni
en el de mi gobierno."
A pesar de su posición en contra de Madero, Wilson, el 22 de
febrero, en una recepción de la embajada, declaró, según Márquez
Sterling, que la vida de los prisioneros sería respetada por Huerta
porque de lo contrario, la desgracia caería sobre el usurpador
Mientras tanto, Madero y Pino Suárez continuaban prisioneros en una
cárcel improvisada, el primero guardando una serenidad
extraordinaria y el segundo con muestras de abatimiento
De acuerdo con González Garza, en esos momentos difíciles, Madero
comentó: "Como político he cometido dos graves errores que son los
que han causado mi caída: haber querido contentar a todos y no haber
sabido confiar en mis verdaderos amigos."
El maestro Jesús Silva Herzog, en su ensayo El gobierno de Madero y
la Decena Trágica, apunta que a Madero también le faltó un mayor
conocimiento de los hombres y de los problemas del país
A la medianoche del 22 de febrero de 1913, Madero y Pino Suárez
dejaron el Palacio Nacional para ser trasladados, supuestamente, a
la penitenciaría, en coches diferentes
Cecilio Ocón, un partidario de Félix Díaz, con un grupo de
gendarmes, aparentó un ataque a los automóviles donde viajaban los
prisioneros
En las cercanías del reclusorio, el que fuera el Palacio Negro de
Lecumberri y actualmente, Archivo General de la Nación, fueron
bajados y asesinados por los agentes que los custodiaban
El mayor de las fuerzas rurales, Francisco Cárdenas fue el encargado
de ultimar a Madero
La versión oficial dada por los periódicos al día siguiente se
refería a un intento de liberación de los prisioneros por un grupo
de amigos, el cual derivó en un enfrentamiento entre estos últimos y
los custodios, resultando muertos Madero y Pino Suárez
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