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Se cree que Cuauhtémoc nació en el año 8 Técpatl (cuchillo de
pedernal, 1496). Su padre fue el emperador Ahuízotl, el cual se
distinguió por haber sido uno de los mejores gobernantes de la gran
Tenochtitlan. Su madre era la princesa tlatelolca Tiyacapantzin. El
pequeño príncipe fue educado con esmero. Desde que cumplió tres años
hasta los quince, Cuauhtémoc fue instruido en los principios de
obediencia, religiosidad y sobriedad que se enseñaba a los jóvenes
mexicas. A los 15 años ingresa al Calmécac, especie de monasterio
donde los sacerdotes educaban a los hijos de los dignatarios para
que ocuparan, llegado el momento, los puestos más altos de la
organización civil y religiosa azteca.
De ahí salió el joven príncipe para incorporarse a las guerras y a
la vida del palacio de Moctezuma. Su participación en las guerras
fue tan destacada que alcanzó el grado de tlacatecuhtli, es decir,
jefe supremo de los ejércitos azteca y pudo ser señor de Tlatelolco.
Hacia 1516 Cuauhtémoc cumplió 20 años y, de acuerdo a la costumbre
azteca, tuvo ya edad para casarse. No se tienen detalles de su boda,
pero se conoce que tuvo una hija.
En 1518, los cobradores de impuestos de Moctezuma en Veracruz
entraron en contacto con la segunda expedición de Juan de Grijalva;
le informaron a Moctezuma que habían visto a los dioses en medio del
mar. Moctezuma ordenó guardar en secreto esa noticia, pero las
profecías y los temores del monarca se cumplirían el 10 de febrero
de 1519, cuando Hernán Cortés salió de Cuba con once barcos, 508
hombres y 16 caballos.
La primera reacción de Moctezuma a la llegada de Cortés fue recordar
la profecía que anunciaba el "regreso por el oriente del dios
Quetzalcóatl", pensó que el español era el dios que volvía a
recuperar su trono. Moctezuma envió una gran cantidad de regalos a
Cortés (oro, piedras preciosas, plumas), quería saber si eran
hombres o dioses y la razón por la que venían a estas tierras, pero
los espléndidos regalos lo único que lograron fue despertar la
codicia de los españoles. Cortés llegó a la gran Tenochtitlan el 23
de noviembre de 1519.
Moctezuma llegó a recibirlos acompañado por los señores de Tacuba,
de Texcoco y Tlateloco. En un discurso les devolvía su trono a los "dioses"
y los llevaron al palacio de Axayácatl, donde tenían cautivo al
monarca para protegerse. Pánfilo de Narváez llegó a México enviado
por el gobernador de Cuba para apresar a Cortés por desobediencia.
Cortés salió a enfrentarse a Narváez, dejando a 80 hombres en
Tenochtiltlan bajo el mando de Pedro de Alvarado. Este capitán,
supuestamente por temor, ordenó una matanza de muchos nobles mexicas
que celebraban una fiesta en el Templo Mayor. Esto provocó que los
aztecas atacaran el palacio de Axayácatl.
Cortés, quien regresaba vencedor, se enteró de los hechos y penetró
en la ciudad donde los combates se prolongaron varios días. Al ver
el peligro en que estaban las tropas españolas, Cortés hizo que su
prisionero Moctezuma hablara al pueblo desde la azotea del palacio,
para apaciguarlo. Pero el pueblo estaba muy enojado y le arrojaron a
su monarca flechas y piedras. Según se cuenta, Moctezuma murió a
causa de esas pedradas, aunque también se piensa que fue asesinado
por los españoles. Los aztecas eligieron como nuevo emperador a
Cuitláhuac, señor de Iztapalapa y hermano de Moctezuma, el 16 de
septiembre de 1520.
Una de sus primeras acciones fue encabezar a los aztecas en la
batalla llamada de la Noche Triste, que obligó a los españoles a
refugiarse en Tlaxcala. Pero la ciudad sufrió una terrible epidemia
de viruela negra, enfermedad portada por los conquistadores. Una de
las víctimas fue el mismo Cuitláhuac, que murió el 3 de diciembre de
1520. En el mes de Izcalli del año 3 Casa (febrero de 1521), subió
al trono el joven Cuauhtémoc. Sus problemas más inmediatos eran
reconstruir la ciudad y cuidar de la recuperación de sus súbditos
tras la terrible epidemia pero, sobre todo, ordenó preparar la
defensa de la ciudad. Mientras tanto, Cortés reorganizaba su
ejército y conseguía nuevos aliados entre los señoríos que deseaban
librarse del dominio azteca.
Cortés preparó con gran cuidado el ataque a la ciudad; mandó
construir bergantines para navegar por el lago. El 28 de abril de
1521, los españoles llegaron al lago de Texcoco con 86 jinetes, 119
mosqueteros, 700 soldados de espada, 15 cañones y 75,000 guerreros
de Tlaxcala, Cholula, Huexotzingo y Chalco. Al inicio del sitio, los
españoles ganaban poco a poco los puentes durante el día; pero los
guerreros de Cuauhtémoc los recuperaban por la noche. Pero
finalmente lograron llegar hasta la ciudad. Cuauhtémoc cambió de
estrategia; los aztecas dejaban entrar a los españoles hasta las
calles de la ciudad, y luego los atacaban desde las azoteas.
Cortés decidió que conforme se tomara la ciudad, fueran derrumbadas
las casas, iniciándose así la destrucción de la gran Tenochtitlan.
Al no poder vencer a los aguerridos mexicas, Cortés decidió usar una
nueva estrategia: derrotar a los aztecas por hambre. Los bergantines
se dedicaron a interceptar las canoas que llevaban comida a
Tenochtitlan. Con una gran parte de la ciudad capturada y destruida,
y padeciendo hambre y enfermedades, Cortés ofreció hacer la paz a
Cuauhtémoc. Cuauhtémoc convocó al Consejo de señores, pero los
sacerdotes se negaron a rendirse y siguieron con la guerra.
Tres meses después la situación era desesperada; los aztecas morían
de hambre y ya no tenían fuerzas para pelear. Cortés tomó el control
total de la ciudad el 13 de agosto de 1521. Cuauhtémoc trató de huir
con su gente en canoas, pero fue capturado y hecho prisionero. Los
españoles buscaban oro y el tesorero español ordenó que le dieran
tormento a Cuauhtémoc para que confesara dónde estaba el oro. Le
pusieron aceite hirviendo en los pies y manos a él y al señor de
Tacuba, quien se quejaba y pedía a Cuauhtémoc que confesara, a lo
que éste respondió: - ¿Estoy yo acaso en algún baño o deleite? Más
de dos años estuvo preso Cuauhtémoc y el 28 de febrero de 1525,
cuando estaban en un lugar de Tabasco llamado Huey Mollan,
Cuauhtémoc fue acusado de tramar una sublevación contra Cortés, por
lo que éste lo mandó ahorcar. Así terminó la vida del último de los
emperadores aztecas, gran guerrero y defensor de su patria.
Fuente: Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución
Mexicana, Cuauhtémoc, Serie Biografías para niños, México, 1992.
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